lunes, 1 de diciembre de 2008

De lacras y pomos...

Estoy leyendo tu blog. Hacia meses que me había autofrenado a hacerlo… me da mucho gusto leerte, aun mas disfrutar tu chispa… espero que pronto me aceptes un café, tengo muchas ganas de platicar contigo.”

Abro así este post, por que el día de ayer durante la visita del Lic. Haro a estas tierras, y mientras consumíamos alimentos y hartas dosis de whiskey, el tema de las piedras en el camino surgía y de ahí varias consideraciones.

Prácticamente todos, una vez que se inaugura nuestra interacción sentimental con otro ser (hombre, mujer o cosa), hemos sido victimarios y victimados. Que alce la mano aquel que no ha sido victima del “no eres tu, soy yo” o del “solo como amigos” o “es que tengo mucho trabajo”, para entonces advertirle que no tardan en aplicársela y que aunque son clichés de serie gabacha tipo “90210”, una vez que te la susurran en tu oído, el impulso de arrancarle la cabeza al ente que se atrevió a batearte con frase de manual surge de tu entraña y ronda tu organismo por algunas semanas. Such is life!

Por otro lado, que por favor alce la mano aquella lumbrera que nunca ha aplicado cualquiera de esas frases para terminar con una relación que no resulto como se pensaba, para dedicarle un unánime y sonoro: “NO MAMES!”

La cosa es… ser damnificado es un rol que tarde o temprano nos toca… no todas las relaciones funcionan siempre, si así fuera, prácticamente todos estaríamos casados, nadie divorciado, y las paginas de Match.com y demás chingaderas no serian el negocio que son. Ser el verdugo también es parte de nuestro rol, y aunque no se disfruta, es mejor dar por terminado algo que sabemos que no va a resultar y evitar perder tiempo de los dos involucrados.

Hasta aquí todo bien. Relaciones se inician, relaciones se terminan… y punto. La idea central es seguir en el juego hasta encontrar al elemento que interactué contigo de manera natural y donde la felicidad de ambos lados sea constante. Este juego tiene sus reglas y como base, creo que hablar con la verdad es básico. Decir un “La neta es que no creo que tengamos los mismos intereses” o “Esto no esta resultando para mi” es valido dentro de un periodo natural adecuado… aplicar esto después de dos años de relación es una mamada! Pero si te toca de inicio, pues agarras tus cosas y te vas. El entrar a una relación con otra persona incluye la posibilidad de que esas palabras sean para ti. (El que no este consciente de que esto pueda pasar, se bajo de su nave en el planeta equivocado!) Así que, si no va a resultar avísenle a tiempo a su enamorado(a) y ahorrémonos regalos de navidad, cumpleaños, y demás artilugios que afectan nuestra economía y que terminaran en la basura. Si te aplicaron la quinceañera, pero sabes que fue honesta(o), toma lo bueno, no te claves en que salio mal y sigue adelante. Si tú terminaste la relación con la honestidad adecuada, continua tu camino y no vuelvas atrás. Fue tu decisión, apégate a ella. Tal cual.

Peeeeeeroooo! Si si… existe un pero en todo este pedo del trajín amoroso. De vez en vez nos topamos con unos seres peculiares. Estas cosas raras transitan alrededor del mundo extendiendo su acido a quienes les damos entrada. Son unas cosas lindas y dignas de admirarse; dotados de los encantos de cualquier depredador y siempre dispuestos a engatusarte una y otra vez mientras tu te sigas dejando. Literal, te traen de su pendejo hasta el momento en el que o abres los ojos, o alguien te los abre o dios quiera y de un chingadazo de los que te van a acomodar, veas la luz y reacciones. De un ser como estos provino el mensaje con el que abrí esta disertación y en torno a seres como estos, la plática se consumió la tarde de ayer, mucha comida y algunos pomos.

De una mesa de 6 personas, donde nuestra edad rondaba de los 24 a los 32 años, el modus operandi de nuestro very own personal lacra es el mismo. La forma en que los ligas o te ligan es la misma que se utiliza con cualquier otro personaje: Amistades en común, peda en el antro, vacaciones en la playa, una fiesta de un cuate, y cualquier actividad random.

La cosa se da… te late… evidentemente le lates… empiezas a salir… Se dan a desear… te vas clavando… ceden un poco… te clavas mas… si das señales de que estas yéndote con todo (y pendejos somos todos por emitir estas señales), ahí valiste madre. En el momento en el que huelen tu aroma a pendejo, que si no somos muy listos por ahí de la 3er cita lo manifestamos, es donde te la dejan ir, y tu, volteas con tu sonrisa de idiota agradeciendo cualquier mierda que te avientan y con gusto te la zampas, proclamándole a los 4 vientos que eres el ser mas enamorado y que de aquí pa’l real y que total que lo demás no importa!... “que el mundo gire por que a mi me vale madres…” y demás frases absolutoides que cuando las analices hasta pena vas a sentir. En este punto, tu familia y mas de un amigo ya te han advertido que la estas cagando… que esto no es normal y que la lacra en cuestión nomás no jala… pero nosotros, como verdaderos eruditos en relaciones amorosas, volteamos a ver a nuestros asesores con cara de “wey… tu ni la(o) conoces… es mi vida yo decido… me tienes envidia… ya estoy grande para tomar mis propias decisiones…” y así.

Una mañana de un martes, tu lacra siente que ya no eres lo que representabas, que ya se acabo el chiste o que ya no es de provecho tenerte en su lista de contactos del cel. (Todavía en esa mañana de martes, es posible que no sea del todo malsano su actuar!) Así que después de desayunar y mientras transita al trabajo, te marca al celular y tu, con tu sonrisa de melate contestas pensando en que te van a dar los buenos días… Madres! Cuelgas sin saber que decir, como que te quedas en stand-by todo el día, trabajando o en la escuela nomás de cuerpo presente… por que tu verdadero yo, se encuentra metido en una cueva del desierto de Sinai tratando de deducir lo que acaba de pasar… y así te la pasas las siguientes semanas. Hasta este punto, todo es como cualquier otra relación… lo que convierte a una lacra en un verdadero tinaco de mierda es lo que viene durante los siguientes días.

Ya paso algún tiempo… no lo(a) has buscado… cortas comunicación… ahí la llevas… vas chido… empiezas a salir otra vez… la peda, los cuates, el fut, la chamba y suena tu teléfono. No es martes por la mañana… mas bien puede que sea viernes en la tarde. Y aquí es donde la agudeza de un real bad ass motherfucker / lacra hace una de sus mejores gambetas. Para empezar es viernes y seguro no tiene plan, así que por que no hablarte para ver si te saca o la sacas a pasear… en caso de que tengas plan, ya te chingo el fin de semana, por que a la 3er palabra que registro tu inocente tímpano, los oruguitas que transitan en tu estomago a causa de la lacra, ya se convirtieron en mariposas y ya andan carcomiendo tu masa encefálica… ni disfrutas tu fin por andar pensando en el bien-intencionado, y andas otra vez en la idiota.

“Perdóname… no estaba pensando claramente… ya lo analice bien… dame otra oportunidad… no he dejado de pensar en ti… quiero hacer mi vida contigo…” y cualquier otra frase sacada de los libros apócrifos de la relaciones amorosas se aplican a tu persona, y haciendo uso de tu máxima pendejez, dices “Yes, I do!”

Puta! Que no entendimos con lo primero? Al parecer no… y estamos sacándole copia, pero ahora en triplicado. Tus mariposas ya no son mariposas… ahora tienes un chingado albatros surcando tu intestino. Asumes que tu lacra no es lacra, sino el amor de tu vida. Piensas para ti: “Ya recapacito… ya cambio… me volvió a buscar… wey! Que feliz soy!” Pobre pendejo…

Llega ese martes por la mañana, otra vez. Suena tu teléfono… tu sonrisa es de melate+tris+premio mayor. Tu lacra feliz te dice con su mejor tono meloso que quiere verte para platicar. MADRES! (Se escucha como tu vecino del 4to piso se abrocha las agujetas). Cuelgas. Sacado de onda y con la idea de que “ya cambio” te convences de que seguro van a platicar de algún nuevo proyecto, de salir el próximo fin, de inscribirse juntos al gimnasio o de los planes para el futuro j-u-n-t-o-s. (Ya me canse de pobretearnos, pero…) Pobre pendejo…

Llegas a la cita… tu lacra puede que ya este ahí con café en mano o puede que llegue un poco tarde, mientras tu vas dejando un hilo húmedo por donde caminas por que te vas miando de la incertidumbre. Y te la suelta. Ahora los pretextos son mas elaborados y con muuuuuchoooo mas fondo: “No creo que estemos funcionando… me gustaría mas espacio… quiero estudiar biología marina y tu no sabes nadar… quien va a cuidar de nuestros hijos si eres huérfano…” y así.

Se va. Te quedas miado y cagado. No sabes ni que pedo… te da rabia pero ni te enteras. Te sube la presión y pides un Redbull. Estas fuera de ti y la cueva a la que fuiste la primera vez, nomás no te alcanza. Así vas a estar un muuuuyyyy buen rato. Llegas a tu casa, botas todo lo que te recuerde a el (ella). Cierras contacto. Y tratas de salir otra vez a flote. Peda en el antro. Terapia de grupo. Terapia ocupacional. Alcohólicos Anónimos. Juntas Swingers. Haces de todo.

Y puff… pasan unos meses y recibes un mensaje como el de hasta arriba… varias llamadas, algunos mails y ahí es donde abres los ojos, te agarras los huevos (ovarios) y mandas a la chingada a tu lacra en cuestión. La ventaja de las lacras es que si no te absorbieron toda tu inteligencia, su inquebrantable vocación por estarte chingando hace que salgas mas rápido de la depresión en la que caíste. Ver la recurrencia en sus mismas acciones culeras hace que despiertes, digas: “mmm… tal vez mi abuela y mis amigos no estén del todo mal!” (Somos TAN sabios ahora!) y das carpetazo. Y sí! Pasas de la dolencia al desahogo de un 9:01 a un 9:02… sin siquiera transitar por la resignación. Aunque para esto puede que hayan pasado algunos años. (Aquí podría decir: pobre pendejo!... esta bien:) Pobre Pendejo!

En mi caso recibí el mensaje en la 3era vuelta… una de las integrantes del panel de ayer, ya lleva 4 y todavía como que cabecea… pero el hecho común es que sigo sin entender las razones del existir de las lacras… pa’que putas están? Llegan… deciden no estar… regresan… te chingan… se van… vuelven a chingarte… y mientras mas dejes mas te joden… por que? si toman una decisión, por que no se aferran a su entrepierna y la hacen valida? Esta pregunta así como la de “Cuantas chupadas se necesitan para llegar al chiclocentro de una Tutsi?” son algunas de las que el señor búho nunca podrá darnos una respuesta.

Y como conclusión cito la frase que cerró la cuenta y los pomos de ayer, directamente desde Ensenada:

“Tu que sabes del amor, si nunca te has cogido una lacra!”

Tarzan… aparentemente… Nada!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Leí ansiosamente tu post, con la ilusión de encontrar al final una solución para erradicar a este tipo de seres hijos de la chingada (no se les puede llamar de otra forma).
Hay uno que no me deja en paz; cuando pensé que ya estaba fuera de mi, vuelve a aparecer, a ilusionar, a enredar a carcomer (léase tono Adela Micha). Al final sale con el estúpido comentario de: "perdón, no quiero herirte, necesitas a alguien que te ame de verdad"......aparte de lacra y "lángaro", tambien es ogt, pero lo peor es que no se me quita lo pendeja, por seguir creyendo en el.
Si pensara como fairy tale, te diría que tienen miedo a enamorarse y por eso se alejan, pero la triste realidad es que "los lacras", solo lo hacen para reafirmar su confianza, retroalimentar su ego y confirmar que nos siguen trayendo de "nalgas".
Voy a optar por un collar de limones, de ajos, el calzon al reves o una limpia con MUCHOS HUEVOS, para ver si así logro alejar a las lacras, en tanto alguien encuentra la solución para no volver a caer.
Un beso, te seguiré leyendo

Esparta Palma dijo...

Mi nombre es Esparta, y soy lacradicto.

Me sorprendió el cómo la primera mitad se parece tanto a mi última historia, y aparéntemente esta vez será diferente, no volverá por mí, no será una lacra... cómo saberlo? Aunque siempre habrá la incertidumbre...

Quizás faltó relatar la parte en donde el otro (o uno mismo)se preocupa por el bienestar de uno:

Me - Que hacemos?
She - No sé
M - Qué harás?
S - No sé
M - Qué quieres que haga?
S - Sólo quiero que no te alejes de mi vida.

Esperaba también encontrar solución, pero psss esto de la vida no tiene libro de recetas, cada quien tiene las lacras que se merece. Ni pedo.